Licencias de juego online en España

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La nueva ley pone orden en el sector, pero al mismo tiempo ahuyenta de España a los profesionales del póquer.

Las cartas se reparten en unas horas. Y hay mucho dinero sobre la mesa, cientos de millones de euros para ganar... o perder. La Dirección General de Ordenación del Juego tiene previsto conceder el 1 de junio unas cincuenta licencias para operar legalmente en internet en España en tres apartados, apuestas deportivas, otros juegos (póquer, entre ellos) y concursos.

Al menos veinte empezarán a funcionar casi inmediatamente, tras años de actividad alegal. Esas empresas buscan a sus clientes entre cientos de miles de españoles ya habituados al azar online. Y, sin embargo, la nueva ley puede significar también la huida de España de la espuma de esa tribu de jugones, los profesionales del póquer.

El anterior Gobierno, como habían hecho en Francia e Italia, pergeñó una ley que despega con la concesión de las primeras licencias del juego online en España. Las han solicitado 59 empresas. «Habrá una competencia inicial muy grande, algunas caerán y luego llegará la consolidación», opina Sacha Michaud, presidente de Jdigital, la asociación de la industria.

Las nuevas empresas operarán bajo un dominio .es y solo en territorio español. Hasta ahora, en la alegalidad, los jugadores de póquer entraban en salas globales llenas, pero la nueva norma lo hace imposible, «una tendencia antieuropea», según Sascha Badett, de netbet.es. Solo los residentes en España se podrán conectar. ¿Los profesionales encontrarán rivales y bolsas altas?

La gallega María Maceiras, una figura del póquer en nuestro país, solo ha tenido que moverse unos kilómetros para mudarse a Valença (Portugal), junto a su pareja, otro conocido profesional. Tenían claro que en España no encontrarían las mesas necesarias. «Los que no se han ido es por la familia o porque tienen otro trabajo estable, aunque alguno se refugiará en el juego en vivo».

Simón Muñoz, reponsable de la página Poker-Red, augura que los que no se vayan «tendrán que jugar en sitios no regulados, imposibles de controlar». «Estados Unidos tardó seis años en bloquear PokerStars. ¿Cómo van a impedir que la gente juegue en estas salas?». Juan de Diego, uno de los mayoers expertos en póquer y dueño de la tienda especializadaRekoppoker, dice que es imposible precisar el dato, pero calcula que en España puede haber unos 2.500 jugadores-ganadores. Es otro convencido de que, si no cambia la ley, muchos se irán fuera.

El segundo punto débil de la ley tiene que ver con los impuestos. Las empresas tributarán sobre las ganancias (el 25 por ciento). Los jugadores, en cambio, pagarán por el dinero que retiren de la web, pero no podrán deducirse las pérdidas, un paisaje incompatible con los beneficios incluso para los mejores. Y, además, según fuentes de Hacienda, no se está pensando en cambiar esa situación. «Todos entendemos que hay que tributar», asegura Maceiras. «Si se regula y puedes pagar unos impuestos lógicos, como los de otras profesiones, tener Seguridad Social y una pensión cuando te retires, la mayoría volverán. Me encantaría que los jugadores pudiéramos tener una vida normal».

«¿Por qué no contratan a un experto que les asesore?», se preguntaLeo Margets, la jugadora española más mediática desde su gran éxito en las Series Mundiales de Las Vegas de 2009. Leo no es una de las afectadas, porque vive en Londres hace años, pero ya ha asesorado a decenas de jugadores que querían conocer los trámites para vivir en el Reino Unido. Londres es caro, pero en pequeñas localidades como Bournemouth, en la costa sur, hay una colonia de españoles.

Ya hay compatriotas jugando en el Reino Unido, Portugal, Marruecos, Brasil, Malta e incluso Tailandia. En Bristol viven desde marzo Jorge Ufano y su novia. Experto en Bolsa, su medio de vida hasta hace poco, ha ido invirtiendo los horarios y ahora dedica al juego el 80 por ciento de su tiempo. «El Gobierno británico considera que las empresas de juego ya cotizan -explica-, por lo que no tiene sentido que el jugador vuelva a pagar sobre ese dinero. Consideran que la mayoría de jugadores pierden a largo plazo y prefieren cobrar los impuestos a través de las empresas. Se recauda más y todos contentos». Él también cree que se van a ir aún más jugadores. «Preferirían vivir en España y tributar normal, como en la Bolsa. Si fuera así me quedaría, pero es necesario poder deducir pérdidas y gastos. En España hoy es imposible ganar».

El tercer punto de discordia en esta refundación del juego online es el pago de los impuestos atrasados. Las empresas a las que se les conceda una licencia deberán haber regularizado su situación. Fuentes de la Agencia Tributaria hablan de «requerimientos de información» y no de inspecciones, pero a todos los efectos, las empresas que quieran empezar a operar deberán pasar por caja. Ya lo han hecho al menos Bwin, que ha abonado a Hacienda 33 millones de euros; Betfair, 10 millones, y Sportingbet, 17. «Hacienda recaudará por los atrasos [de 2009 a 2011] entre 150 y 200 millones», afirma Sascha Badelt, máximo responsable de NetBet.es, nueva empresa que opta a una licencia.

¿Por qué una ley?

La ley del juego online se aprobó en mayo de 2011. Desde hace años, en España había entre quince y veinte empresas que operaban desde Reino Unido, Malta, Austria, Finlandia... No tributaban a Hacienda. Tampoco muchos jugadores. Algunos intentaron cotizar y preguntaron en Hacienda cómo hacerlo, sin respuesta. Otros hallaron acomodo en categorías como fontaneros o artistas.

¿Cuántas licencias?

Las han pedido 59 empresas, entre ellas casinos físicos y televisiones. Se concederán unas cincuenta. Se dividen en tres grupos: apuestas deportivas, otros juegos (póquer...) y concursos. Deben tener sede social en España, dominio .es, un capital de 100.000 euros y depositar una garantía de dos millones por licencia.

¿Cómo se tributará?

Las empresas tributarán sobre beneficios, un 25%. Los jugadores, sobre el dinero que retiren de la web, sin poder deducir las pérdidas.

¿Por qué se van los profesionales?

Primero, por la imposibilidad de compensar pérdidas y ganancias en los impuestos. Segundo, por la limitación del juego online a las fronteras españolas, un mercado reducido para encontrar mesas llenas. Muchos esperan que se unifiquen licencias con otros países para ampliar el mercado.

¿Cómo mejorarán la imagen del sector?

Las empresas que obtengan las licencias invertirán millones en publicidad. Se dice, por ejemplo, que Rafa Nadal será la imagen de PokerStars.

La nueva ley pone orden en el sector, pero al mismo tiempo ahuyenta de España a los profesionales del póquer.